Desde un principio notó que no era un cliente más, ya que llevaba un revólver en la mano. Paola Ferullo (29), que estaba detrás del mostrador, sólo atinó a tirar para atrás su celular y el individuo ya le había colocado el arma a la altura del hígado. Ocurrió el sábado a las 19.30, en un drugstore ubicado en Salta 774, y le bastaron pocos minutos al ladrón para llevarse todo el dinero que había en la caja.
"Estaba atendiendo con normalidad cuando entró un flaco de pelo negro, que tendría entre 35 y 40 años, y sólo me pedía plata", contó Paola. La joven dijo que abrió la caja y sacó los únicos billetes que tenía, que hacían la suma de $ 500. Pero no lo conformó. "Dame más, dame más", insistía el hombre mientras amenazaba con dispararle.
"Tenía tanto miedo que me arrepentía de no tener más plata, todo el tiempo me decía que me iba a matar", recordó. La comerciante relató que el delincuente la obligó a pasar a una habitación de atrás, que funciona como depósito, y la encerró dentro de un baño. Como no encontró más dinero, desistió y se fue. "Escuché un ruido y que se cerró la puerta de afuera. Salí y no había nadie. La chica de la panadería de al lado me dijo que un hombre se había ido en una moto".
Según dijo Paola, no hay cámaras ni policías, pese a que la cuadra es sumamente transitada y está llena de comercios.
Una semana atrás
Otra comerciante de la zona céntrica, Valeria Pérez, sufrió la visita de dos ladrones en su drugstore que funciona en Laprida al 400. El robo sucedió el domingo 13 a las 22, cuando no había nadie dentro del local, situado entre un hotel y una playa de estacionamiento.
Para ingresar, rompieron las rejas y el vidrio de una ventana con un gancho. Con esa misma herramienta violentaron la caja registradora, de donde extrajeron alrededor de $ 3.000. Antes de irse, además, levantaron mercadería del quiosco y varios pares de zapatillas de bebé que había dejado una amiga de la propietaria del local.
No desvalijaron el comercio porque una familia que ingresaba en auto al estacionamiento los vio por la ventana y llamó a la Policía, señaló Valeria.
En las dos esquinas del local hay cámaras de seguridad. "Fui al Centro de Monitoreo pero me dijeron que la cámara de Laprida y Santiago pertenece a la Municipalidad", agregó la mujer, enojada porque es el segundo robo que sufre en ese local.
"Sentís que por más que tomes todas las medidas de seguridad, nunca estás seguro. Antes había policías en la cuadra, pero ya no están. Es una zona bastante transitada y es muy fea la sensación de que te pase dos veces lo mismo", expresó.
Sin respuestas
El 10 de enero, LA GACETA publicó que el comerciante Marcelo Carmena había sufrido dos robos en 13 días y que, a partir de las grabaciones de sus cámaras de seguridad, descubrieron que se trataba de los mismo ladrones. "Vino la Policía, tomaron los datos y les entregué los videos, pero nunca más tuve una novedad. No hay ni un sospechoso, nada. Ni siquiera se aumentó la vigilancia", se quejó.